Ruta del vino de San Martin de Valdeiglesias Sazonando.com

Vinos de Madrid y enoturismo (II) San Martín de Valdeiglesias

Protagonista, la finura de las Garnachas.

En este artículo os llevo de paseo y de vinos por la Comunidad de Madrid para hacer la ruta de los vinos de San Martín de Valdeiglesias.

Salimos de la capital mirando hacia poniente y tomamos la M-501, la carretera de los pantanos, que nos va a servir como eje para conocer los vinos de una de las tres zonas en las que se divide la denominación de origen vinos de Madrid, El Consejo Regulador divide en tres subzonas diferenciadas los vinos de Madrid, la de Arganda, la de Navalcarnero y a la que nos vamos hoy, la de San Martín de Valdeiglesias.

La comarca se sitúa al oeste de la comunidad de Madrid en los límites con Ávila y Toledo, cuenta con suelos pobres y arenosos, circunstancia que contrariamente a lo que  pueda parecer  es estupenda para hacer buenos vinos, predominando el uso de las variedades Garnacha en tintos y la Albillo en blancos. Además de los suelos pobres, en la zona hay viñas muy viejas algunas centenarias, de las que no fueron afectadas por la filoxera, precisamente por el carácter arenoso de los suelos. La altura de la zona también influye la calidad y cantidad de la uva que allí se produce, muchos viñedos están por encima de los 800 metros, condicionando la producción y el resultado es que cuando más difícil se lo ponen a las vides, mas se lucen, dando uvas excelentes para hacer buenos vinos, estas son uvas chulas… claro, chulas de Madrid.

Venga que nos vamos, pues como os decía salimos por la M-501 desde la ciudad de la imagen y en 40 minutos llegamos a Pelayos de la Presa que es el primero de los pueblos en el que nos paramos, pocos madrileños serán los que no conozcan Pelayos, es donde está el Pantano de San Juan, más playa de Madrid que el litoral alicantino pero eso sí, con agua dulce, es posiblemente el mayor atractivo turístico de la localidad pero también se debe saber que entre magníficos pinares, algunos de ellos con parque temático de aventura entre arboles, se encuentra el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, que tiene su origen en tiempos de los reyes godos y que a partir del siglo 12 formo parte de la orden del Cister, y precisamente fueron estos monjes cistercienses, después de que concluyese la dominación árabe, los que promovieron en la zona el cultivo de la vid, y es que no nos olvidemos de que la iglesia y su liturgia ha sido la mayor impulsora del vino en la sociedad y los monjes que repoblaron la zona después de la reconquista se ocuparon de que no faltara el vino ni para los ritos cristianos ni para la mesa. Hoy en Pelayos de la Presa podremos encontrar haciendo vino a la Bodega Marañones y ojo a su “Picarana” un albillo fermentado en barrica y el ”Treinta mil Maravedies” un tinto de Garnacha y Sirah.

Continuamos ruta por la 501 o por alguna de las sinuosas carreteritas entre pinares hasta San Martin de Valdeiglesias donde rápidamente encontraremos el Castillo de la Coracera,  que ahora tiene un estupendo uso como centro de promoción del vino de Madrid. Este castillo del siglo 15 lo construyo Don Álvaro de Luna, el condestable de Castilla comprándoles el terreno a los frailes del monasterio de Pelayos que acabamos de dejar. En el castillo encontraremos, además de magníficos salones y capillas, una vinoteca donde podremos comprar y degustar con una tapita de jamón o queso los vinos de la Denominación de Origen de Madrid, con lo que se hace una visita obligada y muy interesante, también deberemos visitar la iglesia de San Martin de Tours y algunas otras de las iglesias o ermitas que en la localidad abundan, que por algo lo llamaron de Valdeiglesias. Otra visita curiosa para realizar es el Jardín Botánico del Bosque Encantado, un recorrido sorprendente entre más de 500 especies vegetales y un montón de fantasía. En San Martin podremos visitar las bodegas de Bernabeleva con sus vinos “Viña Bonita” un tinto Garnacha, o los blancos  “Cantocuerdas Moscatel” o “Cantocuerdas Albillo” ambos fermentados en barrica. La bodega Las Moradas de san Martín con dos tintos de garnacha: “Initio” y “Libro siete, las luces” y la Bodega Valleyglesias con “Albillo Real” un blanco de albillo y moscatel de grano menudo “Valleyglesias Garnacha” un tinto de garnacha con algo de sirah y el tinto “Minoss” que es su vino de autor y que elaboran según conviene cada año.

Dejamos San Martin camino de Cadalso de los Vidrios que es nuestro siguiente destino pero no podemos dejar de parar en un monumento prerromano excepcional, los Toros de Guisando, obra de los vetones, los pobladores celtas prerromanos que habitaba la zona y que eran bastante místicos, aunque, de momento, no se tiene muy claro el objeto de los cuatro animales tallados en granito, pero de lo que no cabe duda es de la importancia del conjunto.

Una vez en Cadalso de los Vidrios, nos encontraremos el Palacio de Villena que era donde Don Álvaro de Luna se iba los fines de semana, bueno al menos se le considera su casa de recreo, actualmente está catalogado como bien de interés cultural, mas tarde también alojo a Isabel «La Católica», Carlos I, Felipe II y a Carlos III, que fue precisamente quien creó la industria del vidrio en la localidad y a la que debe el nombre. Allí podremos encontrar las bodegas Fuentegalana con sus vinos “Toros de Guisando”, la bodega Alberto Ayuso con sus “Valdehusero”, “Luis Ayuso” y “Fuente Ladrona” y la curiosa bodega Comando G con sus magníficos tintos de garnacha “El Hombre Bala” y “La Mujer Cañón”.

Continuamos ruta camino a Cenicientos donde directamente nos vamos a ver El Monolito de granito que llaman “Piedra Escrita”, donde se aprecia tallada en la roca una escena con tres figuras humanas con pinta de romanos y un par de animales con una inscripción que hace referencia a la diosa romana Diana en lo que parece ser un oratorio romano, ya en el pueblo visitaremos la iglesia de San Esteban Protomártir que tiene la particularidad de ser una de las mayores iglesias españolas de una sola nave y también declarada Bien de interés cultural, Aquí podremos visitar la Bodega ecológica Luis Saavedra con sus “Corucho” y sus vinos kosher elaborados con las normas de nutrición judías.

Y ahora ya nos damos la vuelta para regresar a Madrid pero antes debemos pasar por Villa del Prado donde podremos disfrutar de un paseo entre sus casas blasonadas, su ayuntamiento del siglo 17  y su iglesia de Santiago Apóstol, otro monumento declarado Bien de interés Cultural, hay que fijarse en sus bóvedas góticas de crucería, sus cinco retablos barrocos y un órgano del siglo 18 que aún funciona. En cuanto a Bodegas encontraremos a la bodega Nueva Valverde con sus vinos  “Tejoneras” de  Cabernet sauvignon, tempranillo, sirah y merlot y el “750”, de Merlot, Cabernet-Sauvignon, Sirah y Garnacha y con esto, ya algo cansados por tan intenso viaje, volvemos a casa felices y contentos. Seguro que alguno se habrá mareado, pero más que por las curvas me da que va a ser  por el vino.

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