Vinos de Madrid y enoturismo (III) Navalcarnero. Sazonando.com

Vinos de Madrid y enoturismo (III) Navalcarnero

La tierra del vino, del garbanzo y del cordero

Os planteo una ruta enoturística por Navalcarnero a una media hora del centro de Madrid. Una ruta de las que desde Madrid no da pereza realizar. A 35 kilómetros y 100 metros exactamente de la puerta del Sol, por la carretera de Extremadura llegamos a un lugar cargado de historia y vino.

El origen del pueblo se remonta a 1499 de la mano de la ciudad de Segovia que era la que administraba las tierras de la zona. En 1570 los jesuitas fundaron allí un colegio y fue por aquella época cuando el cultivo de la vid adquirió importancia en la zona. Navalcarnero permaneció ligado a Segovia hasta 1627 que es cuando se declaro villa independiente. Más adelante adquirió protagonismo con la boda real que allí tuvo lugar, Felipe IV se caso en  segundas nupcias a con su sobrina, Doña Mariana de Austria, hija de su hermana, casada con el emperador Fernando III de Habsburgo. Después de la boda Carlos IV agradecido y contento por haber celebrado allí su matrimonio y por todo el apoyo que la población dio al evento, otorgo a Navalcarnero el titulo de Villa Real. Otros acontecimientos posteriores en la historia en los que tuvo navalcarnero relevancia fueron a principios del siglo XVIII, cuando desde la vecina Móstoles se declaro la guerra a los Franceses iniciando así la guerra de la independencia, las gentes de Navalcarnero se alzaron en armas y se preocuparon de hacer llegar la noticia a Extremadura y Andalucía, movilizando así las milicias y las tropas que se enfrentarían a los franceses. Hay quien dice que el célebre alcalde de Móstoles Don Andrés Torrejón, antes de firmar el bando con el que declaraba la guerra contra los invasores franceses, hizo acopio de motivación con un buen cocido y el vino de Navalcarnero.

Al llegar a Navalcarnero nos encontraremos fácilmente con la Plaza de Segovia y en cualquiera de los bares de sus pórticos siempre es recomendable tomarse un vino con su correspondiente tapa. Allí mismo podremos visitar la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, que está declarada Monumento Histórico-Artístico, y que tiene un retablo barroco digno de admirar. También merece la pena visitar la Ermita de Veracruz con las pinturas de sus frescos originales, bien conservadas, o la Casa de la Cadena y no dejar de darse un paseo por sus calles y plazuelas que tienen mucho encanto.

Todo esto en la parte visible, porque Navalcarnero tiene una parte oculta muy importante, sobre todo para el vino: las cuevas, Navalcarnero tiene una intricada red de cuevas subterráneas, que tradicionalmente han servido para elaborar y conservar el vino y los alimentos, manteniendo las temperaturas ideales. Hay en la localidad un museo del vino con cueva que merece la pena visitar. Y no solo el museo tiene cueva visitable, también varios establecimientos de la localidad cuentan con cuevas adaptadas para su uso como comedores, incluso en algunas de ellas se organizan eventos musicales.

A Navalcarnero lo llaman la tierra del vino, del garbanzo y del cordero, así que podemos hacer apuestas sobre lo bien que se come. El plato estrella el cocido madrileño que allí también llaman “Olla del Segador” o cualquiera de los platos de caza que por la zona abunda, el conejo, la liebre o la perdiz, por supuesto bien regado con los vinos de la zona.

En Navalcarnero se hacen vinos para todos los gustos, blancos de Malvar y Airén, rosados de garnacha muy golosos y vivaces y tintos con el protagonismo del Tempranillo y  la Garnacha pero también elaboran con Cabernet Sauvignon, Sirah y Merlot, logrando vinos muy serios, para todos los gustos, eso si, es muy importante saber lo que te gusta, no vayas a pedir algo que no seas capaz de disfrutar.

En Navalcarnero se podrán visitar las bodegas de Andrés Díaz con sus vinos “Herbarum” frescos y fáciles o los “Dorio” más complejos, otra bodega interesante con actividades de enoturismo es la de Ricardo Benito con sus divertidos vinos “Castizo” o los más serios “Dividivo” o el “Divo”.

Otras bodegas reseñables son las de Muñoz Martin con unos estupendos y asequibles “Viña Jesusa” de garnacha y tempranillo en los que la crianza les va aportando la complejidad y la de Pagos de familia Marques de Griñón en la cercana Aldea del Fresno con su vino “El Rincón” de Sirah y Garnacha

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